Las fuerzas del Pacto de El Cairo
Comunicado de prensa
Las fuerzas del Pacto de El Cairo se reunieron a nivel de liderazgo en la capital egipcia, El Cairo, hoy, 8 de septiembre de 2026, donde analizaron la evolución de la situación política, humanitaria, económica y de seguridad en Sudán, en un contexto de guerra prolongada y de la consiguiente catástrofe nacional generalizada que ha afectado a la vida, los derechos, la seguridad, el sustento y la unidad del país de los sudaneses.
Tras un exhaustivo debate sobre los últimos acontecimientos, la reunión concluyó con las siguientes posiciones:
En primer lugar: poner fin a la guerra y hacer frente a la catástrofe humanitaria es una prioridad nacional
Las fuerzas del Pacto de El Cairo afirman que la guerra, que se prolonga desde el 15 de abril de 2023, ha infligido a los sudaneses una de las catástrofes humanitarias y sociales más graves de la historia moderna del país, ha agravado los fenómenos de desplazamiento y refugio, ha destruido viviendas, infraestructuras y servicios básicos, ha debilitado el tejido social, ha ampliado el alcance de la pobreza y la privación, y ha propiciado la propagación de la delincuencia y la inestabilidad en materia de seguridad.
Asimismo, expresa su profunda preocupación por la ampliación del alcance del sufrimiento humano y el deterioro de la situación de la población civil, y el aumento del riesgo de hambre y hambruna, especialmente en las zonas de conflicto y de desplazamiento, en un momento en que la capacidad del Estado y de la sociedad para responder a las necesidades básicas de los ciudadanos se ve mermada.
Las fuerzas del Pacto de El Cairo consideran que el deber nacional y ético más urgente consiste en poner fin a la guerra, proteger a la población civil, abrir corredores humanitarios, garantizar el acceso de la ayuda y hacer frente a la catástrofe humanitaria, ya que ello constituye el primer paso para cualquier proceso político serio.
Segundo: La economía sudanesa está al borde del colapso
En la reunión se debatió el acelerado deterioro de la situación económica y de las condiciones de vida al que se enfrentan los ciudadanos sudaneses, incluyendo el colapso del valor de la moneda nacional, el aumento de la inflación y de los precios, la disminución del poder adquisitivo, la expansión de la pobreza, el descenso de la producción, la inestabilidad de los mercados y el deterioro de los servicios básicos.
Las fuerzas del Pacto de El Cairo consideran que la continuación de la guerra se ha convertido en un elemento clave de la ecuación del colapso económico, dado que los recursos públicos se destinan a mantener la guerra, sin tener en cuenta el sufrimiento de los sudaneses, la escasez de alimentos y el deterioro de la sanidad, la educación y los servicios.
Asimismo, condena la creciente carga fiscal y tributaria a la que se ven sometidos los ciudadanos, así como de las prácticas severas en la recaudación de ingresos, en un momento en que sus condiciones de vida se deterioran de forma sin precedentes, y advierte del riesgo de hambruna, del agravamiento de la pobreza, de la prolongación del conflicto y del debilitamiento de las instituciones estatales que aún quedan.
Y subraya que ninguna solución económica sostenible puede ponerse en marcha antes de que cese la guerra y se reorienten los recursos hacia la producción, los servicios, la protección social y la reconstrucción.
En tercer lugar: Evaluación del llamamiento de la cúpula del ejército al diálogo entre sudaneses
Aunque el discurso del jefe del Ejército ha pasado del lema «Gloria al fusil» a «Gloria al diálogo», este cambio en el discurso no altera el hecho de que el diálogo propuesto carece de la esencia y los objetivos de un verdadero diálogo; el diálogo que Sudán necesita hoy no es un diálogo para consagrar el poder de facto, sino un diálogo serio cuyo objetivo principal sea poner fin a la guerra mediante la negociación, allanar el camino para la creación de un único ejército nacional profesional con una doctrina nacional y, posteriormente, establecer un poder civil democrático que se encargue de la reconstrucción del Estado y de lo que la guerra ha destruido.
Las fuerzas del Pacto de El Cairo consideran que lo anunciado por el jefe del Ejército, el general de división Abdel Fattah al-Burhan, sobre el denominado «diálogo sudanés-sudanés» no ofrece una respuesta real a estas prioridades, sino que pretende conferir legitimidad política a una realidad impuesta por la guerra y consolidar el poder de hecho.
El verdadero diálogo comienza por reconocer que la persistencia de la guerra es la raíz de la catástrofe, y que ponerle fin, alcanzar una solución negociada entre las partes en conflicto y sentar las bases para la reconstrucción de las fuerzas armadas sobre principios profesionales y nacionales, y, a continuación, la transición hacia un poder civil con legitimidad popular, es el camino que puede conducir a la paz, la estabilidad y la reconstrucción de Sudán.
Cuarto: Un proceso político sudanés en manos de los sudaneses
Las fuerzas del Pacto de El Cairo reituran su compromiso con su postura, que aboga por el inicio de un proceso político dirigido por los sudaneses, independiente en sus decisiones, inclusivo y creíble, y basado en abordar las causas profundas de la crisis, y no en un acuerdo provisional.
Y subraya la necesidad de que el Mecanismo de los Cinco y los organismos internacionales y regionales implicados comprendan la naturaleza y las complejidades del conflicto sudanés, y de que asuman un papel de apoyo y respaldo a la voluntad sudanesa.
Y subraya que cualquier proceso político serio debe conducir al fin de la guerra, a la construcción de un Estado civil y democrático, a la reforma de las instituciones estatales, a la reforma del sector de seguridad y militar con arreglo a principios profesionales y nacionales, a la consecución de la justicia transicional, a la resolución de los problemas de marginación y desarrollo equilibrado, y a la consolidación de la unidad de Sudán.
Quinto: No a la exclusión de las fuerzas civiles, ni a la vuelta de las fuerzas de la guerra y la destrucción
Las fuerzas del Pacto de El Cairo afirman que el proceso político debe incluir a las verdaderas fuerzas civiles sudanesas, con sus diversas corrientes y componentes, y que debe reflejar la diversidad política, social y geográfica del país.
Al mismo tiempo, la inclusividad del proceso político no significa abrir la puerta a aquellas fuerzas y corrientes que han contribuido a la desestabilización de la vida política, que han propiciado la militarización del Estado y de la sociedad, que apoyan directamente la continuación de la guerra o que pretenden reproducir un sistema de despotismo, abuso de poder y corrupción.
Y subraya que el criterio de participación debe ser el compromiso con la paz, la democracia, el Estado de derecho, la justicia y la unidad de Sudán.
Sexto: No a la impunidad
Las fuerzas del Pacto de El Cairo atribuyen a ambas partes en el conflicto la responsabilidad plena de las violaciones y los delitos cometidos contra la población civil, así como de los actos de destrucción y las agresiones sufridos por las ciudades, los pueblos, los servicios públicos y la propiedad privada.
Y subraya que la justicia no es una cuestión que pueda posponerse ni una moneda de cambio, y que no es posible construir una paz duradera a costa de la sangre y los derechos de las víctimas.
Por consiguiente, las fuerzas del Pacto de El Cairo reafirman su compromiso con el principio de la no impunidad, la rendición de cuentas de todos aquellos que hayan cometido violaciones y delitos contra la población civil, independientemente de su condición, cargo o afiliación, así como la reparación a las víctimas, el restablecimiento de sus derechos y la indemnización a los perjudicados.
Asimismo, reitera su apoyo a los esfuerzos de esclarecimiento de los hechos y de investigación de las violaciones, y insta al Consejo de Derechos Humanos y al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a que adopten resoluciones valientes y justas que den prioridad a la protección de la población civil y a los derechos del pueblo sudanés.
Séptimo: Hacia la unidad de la voz ciudadana
Las fuerzas del Pacto de El Cairo reafirman su pleno apoyo a lo expresado en la declaración conjunta de las fuerzas contrarias a la guerra, de fecha 23 de agosto de 2026, ya que lo consideran una importante expresión de la evolución de la postura civil sudanesa y un paso adelante hacia la unificación de la voz civil y la construcción de un frente civil cohesionado que exprese la voluntad de los sudaneses de paz, libertad, justicia y transición democrática.
Las fuerzas del Pacto de El Cairo anuncian que seguirán trabajando intensamente con las distintas fuerzas civiles para completar los pasos necesarios para la construcción del Frente Civil y del Centro Civil Unificado, basándose en la coordinación y la integración, superando las divisiones y anteponiendo el interés nacional a los intereses particulares.
Considera que la unidad de las fuerzas civiles es imprescindible para poner fin a la guerra, evitar que se repita, retomar la senda de la transición democrática y construir el Estado sudanés sobre nuevas bases.
Octavo: Llamamiento al diálogo sobre la renovación del contrato social
Partiendo de la necesidad de profundizar el diálogo sudanés sobre las cuestiones del futuro, las fuerzas del Pacto de El Cairo hacen un llamamiento a las fuerzas civiles que abogan por la paz y la transición democrática para que participen en foros y espacios de diálogo que contribuyan a acercar los puntos de vista y a definir visiones comunes sobre las cuestiones relacionadas con la renovación del pacto social.
Este diálogo tiene como objetivo pasar de la gestión de la crisis a abordar sus causas profundas, y de la lucha por el poder a la reflexión sobre el futuro del Estado y la sociedad, así como a debatir cuestiones que llevan décadas sin resolverse, entre ellas la naturaleza del Estado, la relación entre el centro y las regiones, la diversidad y la unidad nacional, la justicia y la ciudadanía, el reparto del poder y la riqueza, la reforma de las instituciones estatales, la relación entre el ámbito civil y el militar, y la construcción de un sistema político que garantice la paz, la estabilidad y la democracia.
Las fuerzas del Pacto de El Cairo consideran que Sudán necesita un amplio diálogo que contribuya a definir un nuevo pacto social que responda a la gran pregunta: ¿Cómo construimos un Estado sudanés en el que los ciudadanos sean iguales, se respeten los derechos, se salvaguarden las libertades y se gestionen las diferencias por medios pacíficos y democráticos?
Noveno: Reconocimiento del movimiento civil
Las fuerzas del Pacto de El Cairo elogian el creciente movimiento civil en Sudán, así como las iniciativas populares, comunitarias, juveniles, feministas y profesionales.
Y subraya que este movimiento representa una de las principales fuentes de esperanza para el futuro de Sudán, y que la voluntad del pueblo sudanés de alcanzar la paz, la libertad y la justicia es más fuerte que los intentos de imponer la guerra como un hecho consumado o de reducir el futuro del país a opciones basadas en la fuerza.
Décimo: Llamamiento a los sudaneses y a las fuerzas nacionales
Las fuerzas del Pacto de El Cairo hacen un llamamiento a todas las fuerzas civiles y nacionales, así como a quienes se preocupan por el futuro de Sudán, para que superen la polarización y las divisiones, y trabajen conjuntamente con el fin de poner fin a la guerra, salvar a la población civil, construir un frente civil unificado y crear las condiciones propicias para un auténtico proceso político nacional.
Sudán se encuentra hoy ante un momento histórico decisivo; o bien continúa el derramamiento de sangre y la guerra se convierte en una realidad que consolida la división, o bien triunfa la voz de la razón, la patria y la paz, y los sudaneses comienzan juntos a sentar las bases de una nueva etapa basada en el Estado civil, la democracia, la justicia y la paz.
Las fuerzas del Pacto de El Cairo
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